LA EDUCACION GLOBAL EN LA MENTALIDAD REGIONAL

27.05.2014 23:25

 LA EDUCACION GLOBAL EN LA MENTALIDAD REGIONAL

 

Nadie educa a nadie;

nadie se educa solo;

 los hombres se educan entre si,

 mediatizados por el mundo."
Paulo Freire.[1]

 

En Colombia, el sistema educativo universitario le ha dado la espalda a la globalización de la enseñanza, por temor a perder alguna forma de poder social que ha tenido por medio  de la política tradicionalista.

 

Si bien es cierto que las TICs son una estrategia metodológica que está de moda, dado el crecimiento en el potencial de trabajo de las PC, a la baja de sus costos de adquisición, y a los innumerables cambios que la sociedad ha ido adquiriendo en todos los órdenes (social, económico, político…) debido al mismo incremento en su uso, también es cierto que el sistema educativo no está cambiando acorde a esta nueva rítmica.

 

Aun hoy en las Instituciones Educativas el docente sigue “dictando” su clase para que el estudiante  “acumule” y de manera posterior, mediante una evaluación, “rinda cuenta” de esa calidad de recepción y memorización de corto plazo. De manera obvia esa no es la rítmica que tiene la educación en la era global. Parodiando a Rafael Rangel se podría decir, que Colombia llegará a ser “un Singapur latinoamericano si lograra entender la importancia de  introducir sistemas escolares modernos y virtuales conectados por súper carreteras de la información, con bibliotecas digitales y planteles con ventanas abiertas al mundo gracias a la internet”·[2]

 

Zamora (2008)  ha planteado en algunas de sus ponencias refiriéndose al impacto de las TICS  que tenemos que ”revisar y renovar las teorías, métodos, metodologías y técnicas utilizadas de manera tradicional hasta hoy en día”,[3] Es una realidad que en la mayoría de los países latinoamericanos la tecnología no ha llegado en suficiente cantidad ( PC por estudiante) ni en suficiente calidad,( los ordenadores de gama alta y última generación) lo que limita la aplicación de nuevas metodologías para una nueva enseñanza ad portas del siglo 21.

 

Desde la “aldea global” de McLuhan (1964) hasta el concepto de “globalización económica” de Mattelard (1995) se ha venido trabajando en una línea mercantilista, de mercadeo tan salvaje que la educación ha dicotomizado su hacer: Tiene que dejar su romanticismo de formar valores sociales mediante una estrategia tradicionalista, por un lado, y debe adoptar una formación  tecnicista apoyada en las TICS si quiere preparar ciudadanos competentes y competitivos por el otro.

 

Los actuales proyectos y programas del Estado, por medio de la ayuda de la empresa privada, de dotar a las instituciones educativas de esta tecnología, son un intento que no está abrazado a un proyecto más macro, más visionario. La rivalidad que hay entre “Antioquia virtual” y Computadores para educar”[4] , para citar algún ejemplo real, no ha permitido entender  que de nada sirve tener computadores en las escuelas, si tenemos una unidad por 19 estudiantes y con dificultades de interconectividad.

 

Si la idea es introducir innovaciones pedagógicas, es necesario que cada estudiante maneje su propio PC y que el acceso a Internet sea de 24 horas al día, amén de tener un instructor que guie la capacidad de búsqueda del conocimiento y que con ello, pueda RESOLVER SITUACIONES PROBLEMICAS. La innovación con las TICS no es el cambio del cuaderno de papel y el lápiz por la pantalla y el cursor, es, por el contrario, una postura diferente de visión, es una búsqueda per se del dato, es la pesquisa de encontrar la cifra no hallada, para dar con una potencial respuesta a la situación problema.

 

Pero la realidad inmediata plantea que esta situación va solidificando de manera mental una limitante para romper paradigmas pedagógicos. El maestro por un lado no se atreve a experimentar nuevas formas de motivación para el estudio. Ejecuta proyectos que dinamizan la clase, pero que en el fondo, no generan en el estudiante la vocación investigativa de buscar el conocimiento, de “rumiarlo” (Zuleta, 1989) de interpretarlo y mucho menos de re-conceptualizarlo. El estudiante por el otro, se acostumbra al dar dadivoso del docente y solo aspira a salir rápido del proceso educativo obligatorio para “vivir” la vida y tomar sus decisiones.

 

A partir de aquí, la escuela ha ido formando un caparazón bastante normativo. No se atreve a dejar que el estudiante tome su propio ritmo de aprendizaje, sino que por el contrario pretende rasarlos, medirlos con una misma taza de valor. Las mismas materias, el mismo horario, la misma tarea, igual evaluación, mismo día de graduación. Sin contar que importa mucho la tasa de asistencia al espacio físico  escolar, así la mente divague por aventuras y recuerdos de hazañas por todo el cosmos.

 

Planteaba Antonio Tapia (2010) que la escuela “tiene como finalidad la de ser una comunidad en donde se aprende a vivir socialmente… un centro motivador y formativo, donde cada uno desarrolla a su ritmo su personalidad”.[5] La realidad colombiana, tal vez latinoamericana, demuestra lo contrario. Los PEI[6] no son contextualizados, mucho menos reformados de manera constante, acorde al ritmo de vida de los habitantes de la institución. Ello lleva a pensar  que el sistema educativo colombiano no está permitiendo que el individuo sea autónomo, sea creativo. Lo que da a entender que el sistema educativo superior no tenga por consiguiente  raíces para ser distinto.

 

LA REALIDAD UNIVERSITARIA

 

Son doce años que debe vivir un estudiante colombiano para alcanzar una “madurez” académica, y como lo planteara Estanislao Zuleta al referirse al proceso intelectual del bachillerato argumentando con cierta creatividad  y sarcasmo,que el bachillerato “es un mar de conocimientos con un centímetro de profundidad” [7]aludiendo a tantas materias que se  dan y a la escasa profundidad que se tienen de cada una de ellas. Al escaso significado que tiene para vivir la vida y desarrollarla. Terminado este proceso que ha girado  en su totalidad  en torno a la “evaluación” como medida conductista para asegurar el aprendizaje, como acción punitiva, descalificadora, surge la gran pregunta adolescente: ¿Que estudiar?

La orientación vocacional tuvo un eco positivo en los años 70-80 y mediados de los 90. Después de los cuales, los docentes fueron dejando a la suerte a todo bachiller para que eligiera su propio futuro, a la deriva de las propuestas económicas  y la oferta escasa (y repetitiva) de carreras. Medicina, Ingeniería y Derecho tomaron la titularidad porque daba imagen social y eran bien remuneradas. Esta opción de carreras universitaria se volvió un acto peculiar para los ciudadanos de altos estratos económicos. Los que pertenecían a la clase media se deberían contentar con elegir Instituciones  educativas que ofertaran carreras tecnológicas, propias para preparar mano de obra calificada ( y tal vez barata) y el Estado optó por esta medida.

 

Ya en los albores del siglo 21, cuando el ciberespacio tomo lugar en ese inconsciente colectivo, algunas universidades  vieron con augurio un nuevo frente de investigación, una nueva forma de llegar al individuo para capacitarle, o tal vez vieron un gran negocio que reportaría unas ganancias jugosas. La UIS y la UCN[8] como pioneras del cambio paradigmático de la pedagogía entendieron que “pensar globalmente, es actuar localmente”[9]

 

Estas universidades entendieron también que para poder estar a la vanguardia había que arriesgarse a lo desconocido, a lo poco usual, se percataron que la sociedad había cambiado y que el sistema educativo se había paquidermizado. En lo local el estudio universitario era 100% presencial, dirigido, enfocado a lo que los “magos” de las facultades creían debería ser la educación superior. Salirse de ese marco era en lo posible perder estatus académico, era perder valor de cientificidad. Se desconocía en todo término que “solo saldrán adelante quienes piensen en lo impensable y se asocien a personas con mentes creativas a nuevos paradigmas”[10]

 

La virtualidad en la educación era un riesgo que permitía la trampa, el engaño del estudiante quien podría acudir a  otros profesionales para la elaboración de sus trabajos de grado. Al fin de cuentas en el país lo que importa es portar un título universitario, “un cartón” como se le designa de manera popular, así no haya habido un proceso interiorizante y conceptual de las teorías científicas. Pero como riesgo, existía latente la otra cara de la moneda. La virtualidad permitiría el acceso de la universidad a sitios remotos, a estudiante sin recursos, a mentes con deseos de algo nuevo.

 

Pero ese es el verdadero trabajo de la universidad y de la educación superior: “enseñar en lo superior y para lo superior” (Borrero, 2005) No se puede dejar de motivar al estudiante para que desarrolle todo su potencial. La universidad debe dejar de ser ese campus academicus frio, inerte, mercantilista: Pagad la matricula y con eso basta. Debe mirar su entorno pedagógico, “para tallar de manera artística, la obra que hay en ese ser inculto” (Atehortúa, 2008), ya es hora de considerar que “los planes de estudio deben concebirse como procesos abiertos al desarrollo de la personalidad de los alumnos”[11]

 

La universidad no debe olvidar que “la educación debe contribuir a la formación de la persona (aprender y asumir la condición humana, aprender a vivir la vida)”[12]En este sentido Colombia adolece de un proceso universitario de vanguardia. Las grandes universidades, las de tradición, como la Universidad de Antioquia, la Pontificia Bolivariana, la misma Universidad Nacional entro otras, no han podido dar apertura a la formación virtual autónoma. Los cursos que ellas ofrecen siempre están dirigidos a unos cánones estereotipados, controlados. El estudiante de pregrado y posgrado se limita a rendir cuenta de un currículum designado.

 

Se olvida de esta manera, que las nuevas tendencias universitarias le exigen al estudiante virtual que él mismo sea artífice de su propia formación, atendiendo a sus necesidades reales, a sus potencialidades. Se le ha temido al paradigma de ruptura. Bien lo ha definido Capra, aludiendo al papel nuevo de la universidad “Consecuentemente, asistimos a un cambio de paradigmas, no sólo en la ciencia, sino también en el más amplio contexto social.”[13] Y es que en Colombia la universidad le está apostando mas a un aspecto academicista que a uno formador integralista. En todo caso pretende “generalizar las capacidades sociales para construir la sociedad del conocimiento” pero desconoce el acto de buscar “la generalización de capacidades para el máximo desarrollo de la cultura, del arte y sus expresiones locales”[14]

 

Los posgrados en este país suramericano son controlados por una elite de académicos que han tenido la oportunidad de ser becados por las mismas universidades, que actúan como un bunker impenetrable para nuevos  académicos y catedráticos  o que son  becados por amigos de la política traficante de influencias. Muchos individuos de escasos recursos, con un trabajo consagrado en la investigación, en la lectura y en el discurso escapan a estas oportunidades. La universidad ha ido formando una delgada, pero fuerte agrupación de teóricos del conocimiento y la investigación,  haciendo más pronunciada la pirámide  científica del país.

 

Desde el Ministerio de educación no se avalan los cursos y estudios que se hacen en el exterior, si estos no han tenido un previo acuerdo. Muchas universidades del mundo, con alta categoría académica e investigativa, perteneciente a ONGs internacionales, no son reconocidas por el Ministerio, lo que desestimula en los profesionales de todas las carreras el acceso a estos posgrados.

 

Este acto ciego de darle la espalda a una realidad global, como lo es la  educación virtual, es un atropello a la libertad de cátedra y al derecho que tiene toda persona de un desarrollo integral. Ser estudiante de universidades que no poseen convenios con el Ministerio es una pérdida de dinero y de tiempo, según algunos funcionarios intermediarios de la pirámide tecnócrata y burguesa de cargos, porque no serán avalados para un ascenso laboral, económico o para la realización de actividades  catedráticas en esas mismas universidades que generan el bloqueo a lo que no va con su visión. Se podría deducir que “vivimos en una sociedad que valora la consecución de metas y que todo debe estar etiquetado”[15] según la trayectoria universitaria. Vale más un doctorado en la U de A que en la Universidad AIU porque está permite la autonomía académica, aquella es estructurada por “genios de la academia”

 

Es hora de re cuestionar el proceso formativo en posgrados  en el país. Las universidades han ido formando un tejido académico con profesionales que han sido bendecidos por el sistema. Esos profesionales ¿Donde están? , las investigaciones, las creaciones novedosas, los cambios paradigmáticos no se ven ¿dónde está esa formación legalizada ante  el pueblo como investigadores y científicos? Hay un temor latente en las universidades locales que no han sabido adaptarse a las nuevas tendencias pedagógicas del proceso formativo virtual y a distancia. Si ha habido resultados,  pero no en la relación cantidad- doctorados  cantidad-productos. A la universidad se le olvida de nuevo que hay que ir “Aprendiendo a resolver problemas, aprendiendo a ser creativos, aprendiendo a ser actores en lugar de objetos de acción”[16]

 

 Hay un temor latente porque los costos son mucho más económicos en el exterior que a nivel local. Realizar una especialización en la Universidad de Medellín en pedagogía, por ejemplo, dura un año, a veces tres semestres  con un costo que oscila entre 3 y 5 millones semestre. Realizar una maestría en la Universidad de Antioquia cuesta alrededor de los 20 millones de pesos colombianos, (unos $10.000). Realizar el doctorado está en unos 80 millones de pesos colombianos y se exige tiempo completo al candidato. Si no trabaja, como se costea? Es una pregunta que cabe lanzarse. Son 5 años de estudio. Se exige dominio de una segunda lengua. Realizar un estudio propedéutico de Maestría y Doctorado en AIU, en AAU y otras universidades con tendencia virtual cuesta unos 3 años y medio según la capacidad del candidato, una inversión de 18 millones de pesos, (unos $ 9.000) y la oportunidad del estudiante diseñar su propio perfil.

 

 Se ha ido enseñando que ello no es posible, no hay con que, parece que se olvidara que “la pobreza no es solo falta de dinero, es falta del sentido del significado” [17]y el mismo estudiante se niega ese derecho.

 

Con estos ejemplos se denota, una vez más, como la educación universitaria le ha dado la espalda a las nuevas tendencias globalizantes de la formación. La acción del gobierno es parcializada, favorece con sus becas a los dueños del poder, se olvida de manera tajante que”un gobierno verdaderamente visionario se dedica a la educación”[18] de todos sus ciudadanos, favoreciendo incluso a los desposeídos de los recursos necesarios. Se hace además necesario, que las universidades colombianas comprendan, que el efecto globalizante permite que se derrumben las líneas imaginarias que separan las culturas,” porque la economía global carece de fronteras, es invisible, esta cibernéticamente conectada y se mide en múltiplos”[19]

 

EL DESPERTAR UNIVERSITARIO

 

Si se parte de una premisa muy Moriniana que plantea que “el capital humano primero es la cultura”[20] se debe plantear entonces que el concepto de estudio universitario en Colombia obedece a una cultura de la incapacidad. Durante la primera y segunda etapa de estudios, se ha inculcado mucho el estudio según las clases sociales estratificado por la economía.

 

Para los campesinos se han incentivado los estudios técnicos, aduciendo la practicidad del mismo: el campesino sale preparado para el trabajo, para mejorar su nivel mínimo de vida. El individuo de la clase media  se ha ido inclinando pro el estudio tecnológico, con la idea de salir bien preparado en lo práctico y bien fundamentado en lo teórico. Aquí es donde el SENA hace su aparición como centro piloto y universal en el país, para ofrecer educación para el trabajo basado en la estrategia de competencias. Una institución que trata de superar el paradigma que “las escuelas habían sido planeados para producir buenos empleados, en vez de buenos empleadores”[21]

 

 El ciudadano hijo de las clases dirigentes, se prepara en la universidad extranjera, con alto grado de manejo de una segunda lengua y con inclusión de especializaciones, maestrías y doctorados en cortos tiempos con relación al ritmo  nacional. Los que asisten a las universidades nacionales, son los ciudadanos  que tratan y lucha por emerger del anonimato, del ostracismo socio económico. Son individuos con mentalidades guerreras, con una inteligencia emocional diferente, donde “sus emociones constituyen sus pensamientos” [22]y estos su actuar. Miran el mundo con diferentes ojos, creen en su oportunidad, “el inglés lo perciben no como una amenaza sino como una oportunidad”[23]

 

El desarrollo de la educación en Colombia, debe dar un gran paso hacia adelante. Romper el marcado laso paternalista con la educación medieval, donde el maestro imponía el ritmo de estudio y el tipo de estudio. La universidad y el ministerio de educación deben entender la filosofía de países que han emergido desde lo económico en la esfera global, entender que “la prosperidad radica en mirar hacia afuera, al resto del mundo”[24]

 

De la educación depende el desarrollo social, político y económico de una región. Se hace necesario entonces, cambiar de mirada, meneste por consiguiente un despertar en la actitud. De los asiáticos se puede aprender que la mayor ventaja que tienen “ha sido  su visón para ajustarse a las nuevas realidades económicas del siglo XXI”[25]

 

Sería muy importante si la universidad se pensara como un espacio de liberación, descartando todo síndrome de elitismo. Recordar por ejemplo “que el principal objetivo de la educación en la era planetaria es educar para el despertar de una sociedad-mundo”[26]tomando al individuo no en su componente económico productivo, sino en su triada fisiológica, biológica y antropológica (Morin, 2004) El realizar estudios universitario de pregrado y posgrado debe ser un acto liberador, a fin de superar la cantidad de conceptos obstaculizantes que el individuo ha recibido a lo largo de su proceso de crecimiento dentro de una comunidad. Chopra lo plantea  diciendo que “los samskaras  personales, desarrollados a partir de recuerdos, te fuerzan una y otra vez a reaccionar de la misma manera”[27]

 

Esta mirada un tanto miope, un tanto sesgada se nutre con todo acto regionalista que se efectué para preservar la cultura local. Somos individuos cósmicos, que pertenecemos a un planeta, un mundo donde las fronteras, los himnos, las banderas fueron inventados para separarnos del proceso  unificado como raza. La cantante  Soledad Bravo lo plantea en una canción titulada “Punto y raya”: entre tu pueblo y mi pueblo hay un punto y una raya, la raya dice no hay paso, el punto vía cerrada, porque esas cosas no existen sino que fueron creadas, para que tu hambre y la mía estén siempre separadas”

 

Cuando el Ministerio de educación pone trabas para homologar estudios universitarios realizados en otras naciones y en otras universidades diferentes a las locales,  con una metodología no habitual, como la educación a distancia y en especial la virtual, está mirando de manera miope, está mirando con ojos regionales un componente social que tiene características universales,  La educación virtual se ha generalizado ya  de una manera  tan fuerte, que no se puede negar su calidad y su pertinencia.

 

El poder que adquieren los docentes de planta de la universidad, o mejor aun , los rectores es uno de los elementos que más influyen para que la universidad no permita el  acceso de los potenciales estudiantes locales a universidades extranjeras o al sistema virtual de capacitación. Muchos de los que han sido rectores universitarios han pasado a la lista política de congresista y representantes a la cámara. Y al contrario, muchos políticos de alto renombre han pasado a ocupar cargos administrativos de alto nivel en universidades. De esta manera el poder político se mezcla con el poder intelectual, haciendo más pequeño el grupo de beneficiarios. Este temor de la universidad en perder su poder económico, social y académico  es una prueba fuerte de la visión regional que se tiene de la educación global

 

Es hora de romper con tradicionalismo y regionalismo arbitrarios, de paternalismos proteccionistas que no permiten el crecimiento social. La educación virtual como realidad debe permitirse en todas las naciones, así como en Europa se permite el paso de un español a Francia sin necesidad de visas, pasaportes.

 

“El mundo en que van a vivir nuestros hijos, está cambiando 4 veces más rápido que nuestras escuelas”[28] podría ser la frase que describa la mentalidad regional colombiana en torno a la educación universitaria global. Se requiere que los encargados de la educación colombiana a nivel estatal, permitan que sus ciudadanos se capaciten donde quieran, con el perfil que ellos deseen potenciar y homologar esos estudios para  realizar investigaciones,  tutorías en universidades nacionales, cualificación laboral.

 

Parodiando a  Bhagwati  la educación universitaria virtual “ya tiene un rostro humano, aunque podemos conseguir que ese rostro sea aún más amable”[29]

 

 

 

 

 

 



[1] https://formadores-ocupacionales.blogspot.com/2009/06/citas-sobre-la-educacion-y-el.html

[2] AZIS NASSIF, Alberto y clb.  La disyuntiva de la educación global en México. https://www.observatorio.org/comunicados/comun040_2.html

[3] ZAMORA, Edgar. La educación y el desarrollo global mediado por las nuevas TICS. Blogs/Edgar Zamora Carrillo´s blog

[4] Programas que reciclan computadores desechados por la empresa privada por ser algo obsoletos, los actualizan un poco y los donan a escuelas del campo sobretodo. La diferencia actual es que el primer proyecto dona portátiles y el segundo equipos  de escritorio.

[5] TAPIA G, Antonio.La escuela, El Estado y la educación de los jóvenes. https://www.antoniomatapia.com/article-la-escuela-el-estado-y-la-educacion-de-los-jovenes-42167102.html

[6] El PEI (Proyecto Educativo Institucional) es una figura educativa que permite dar autonomía y libertad democrática para que cada comunidad organice su proceso formativo, siempre y cuando no contradiga la Ley General de Educación

[7] ZULETA, Estanislao. Educación y democracia. Bogotá: Tercer Milenio,2005.  Pag.75

[8] UIS es la Universidad Industrial de Santander, un departamento del norte de Colombia, vecino de Venezuela y la UCN es la Universidad católica del Norte que opera principalmente en el departamento de Antioquia. Ellas iniciaron el proceso de virtualización de la educación.

[9] MORITA, Akio. Tomado en OHMAE, Kenichi. El próximo escenario global. Bogotá: Norma, 2005. Pág. xx

 

[10] PRAHALAD, C.K. La oportunidad de negocios en la base pirámide. Bogotá: Norma, 2005.  Pág. 138

[11] Ibíd. Pág. xxi

[12] MORIN, Edgar. La cabeza bien puesta. Buenas Aires: Nueva visión. Pág. 68

[13] CAPRA, Fritjof. La trama de la vida. Barcelona: anagrama, 2006. Pág. 17

[14] CALVA, José Luis. Educación, ciencia, tecnología y competitividad. Agenda para el desarrollo Vol. 10

[15] CHOPRA, Deepak. Sincro destino. Mexico: alamah, 2004.  Pág. 122

[16] BORNSTEN David. Como cambiar el mundo. Barcelona: Debate, 2005. Pág. 42

[17] Ibíd. Pág.   46

[18] OHMAE, Kenichi. El próximo escenario global. Bogotá: Norma, 2005.  Pág. 237

[19] Ibíd. Pág.27

[20] MORIN, Edgar. El método, la humanidad de la humanidad, la identidad humana.  Madrid,: Teorema, 2003. Pág. 40

[21] KIYOSAKI, Robert. padre rico, Padre Pobre. México: Aguilar, 2005 Pág. 51

[22] Ibíd. Pág. 63

[23] OHMAE, Kenichi. Óp. Cit. Pág. 42

[24] Ibíd. Pág. 16

[25] Ibid. Pág. 15

[26] MORIN, Édgar y clbrs.  Educar en la era planetaria. Barcelona: Gedisa, 2006. Pág. 78

[27] CHOPRA,Deepak. El libro de los secretos. Mexico: Alamah, 2005.  Pág 113

[28] DRIDEN Gordon y VOS Jeannette. La revolución del aprendizaje. Para cambiar la manera de   aprender en el mundo.               México: tomo, 2002 P.ag.106

[29] BHAGWATI, Jagdish. En defensa de la globalización.Barcelona: Debate,2005. Pág. 13

 

Nueva categoría

Contacto