HACIA UNA PEDAGOGÍA DE LA HUMANIDAD
HACIA UNA PEDAGOGIA DE LA HUMANIDAD
"No hay más que un camino para el progreso en la educación
, como en todas las cosas humanas,
y es el de la ciencia guiada por el amor.
Sin ciencia, el amor es impotente;
sin amor, la ciencia es destructiva."
(BERTRAND RUSSELL)[1]
En el concurso de una sociedad enmarcada en un contexto económico, con matices mercantilistas, donde el ser humano es una cifra más, la pedagogía se ha olvidado de su esencia de formar seres humanos hábiles para una sociedad[2] y se ha dedicado a preparar la mano de obra que sostenga el sistema político-económico reinante.
La sociedad en su devenir dialéctico e histórico ha ido formando a los individuos que ha ido necesitando. De esta manera en siglos anteriores, desde el origen mismo del hombre, en su cambio de comunidades nómadas al asentamiento de comunidades sedentarias, se requerían cazadores hábiles y diestros y eran los padres cazadores los que les enseñaban a sus hijos los “trucos” que ellos habían asimilado en el arte sostenible de la caza. Se realizó una transmisión de conocimientos por medio de un sistema de comunicación que habilitó la esencia misma de la pedagogía: Educar individuos para el bien comunitario, mas no para el individualista.
Tiempo después, en la era del hierro, lo que se requerían eran forjadores del metal y la comunidad preparó con ahínco a sus herreros. Ya en el Medioevo por ejemplo, se requerían agricultores, luego artesanos, luego comerciantes y de esta manera la educación estuvo al servicio de las necesidades reinantes.
De manera casi lógica no todos podían participar, había que seleccionar los mejores, y fue la tradición china la que reinó mediante su examen civil para esa selección, costumbre que hoy radica en uno de los principales tormentos estudiantiles. Las pruebas ICFES en Colombia para los bachilleres y las pruebas ECAES para los universitarios. Elemento muy obvio de la división de clases sociales. Desde los inicios mismos de la pedagogía, esta permitió tan nefasta división si se le mira desde el punto de vista mercantil, porque visto desde la pedagogía es el punto de referencia ideal de todos los estudiantes, es la meta a alcanzar para que todos emulen a los mejores.
La pedagogía se fue estructurando y, de manera casi servil, sus postulados conceptuales fueron tejidos acordes al criterio económico. Grandes pedagogos aportaron sendas estructuras teóricas que entraron a justificar el porqué de esa pedagogía. “La letra con sangre entra” fue un principio que reinó por muchos decenios queriendo instruir a los jóvenes, futuro de la sociedad de esa época, para darles a entender que la disciplina era algo de considerar y de conquistar con mucho esfuerzo. Sin olvidar que hubo periodos de la historia en que la educación solo era para los hombres, debido a que las mujeres no poseían el derecho ni la gracia divina de ser superiores a los hombres. Como tampoco podemos olvidar que otras épocas históricas estuvieron enmarcadas en que la educación era solo para las clases favorecidas por una economía estable. Se educó al hijo del rico para que continuara con la herencia de seguir dominando.
La escuela, como institución social ha tenido un ideal de existencia. Dicho ideal se ha ido cristalizando acorde al estilo de sociedad reinante. Es decir, la escuela ha sido un aparato ideológico del Estado (Bunge, 1986). En este sentido es necesario que se entienda que el papel central de la escuela es “ayudar a integrarse en la sociedad a una juventud lo mejor preparada que se pueda, en sus criterios y en su acción”[3]
Se requiere que la escuela sea un centro de formación de mentalidades críticas que devuelvan la esperanza de vida. El problema no es el de impartir conocimiento, sino el de darle sentido de pertinencia humanitaria a ese saber. Bien lo plantea Mendoza Martínez cuando expresaba en su tesis doctoral que “la hermenéutica se convierte en una postura alternativa para el desarrollo de una pedagogía de responsabilidad solidaria por la vida de la humanidad”[4] y es que la hermenéutica como tal es el elemento crítico que incentiva al cambio social tal y como lo evidenciara Makárenko en su proceso como pedagogo cuando dedujo de su actividad que “para educar no solo le hacía falta tener grandes conocimientos y ser un buen profesor sino también comprender las peculiaridades de la vida de cada estudiante, tener en cuenta sus rasgos personales para influir en ellos”[5]
Makárenko apunta de esa manera a uno de los postulados Morinianos como es el de precisar “un pensamiento que intente reunir y precisar los componentes biológicos culturales y sociales individuales de la complejidad humana”[6] De una primera etapa donde la educación en el siglo XV fue dogmática, la iglesia era dueña y juez de todo el proceso de aprendizaje se revolucionó hacia una pedagogía en una nueva etapa donde en el siglo XIX y XX reinó la ciencia y el hombre-objeto era un concepto robotizante. Se hace necesario entonces asumir una tercera etapa[7] donde se eduque en un nuevo contexto cultural, más humano, mas para el individuo en relación con su comunidad, donde exista la conciencia de la ciencia en relación con los organismos con conciencia. Esta nueva visión acompañada de “unidad, totalidad, desarrollo cualitativo, transdisciplinariedad, espiritualidad, aprendizaje” [8]
El ser humano es en definitiva un meta viviente. Como tal debe comprender que” a partir de sus aptitudes organizadoras y cognitivas crea nuevas formas de vida psíquicas mentales y sociales” Desde la filosofía cuántica, los niños cristales e índigos se convierte en una pedagogía de inclusión que hay que atender. Son una propuesta individualizada que incita al pedagogo a buscar nuevas formas de allegar a seres diferentes. Una educación individualizada no implica una formación egocéntrica, marginal del enfoque social propio de la pedagogía. Ser pedagogo meta viviente es ir mas allá de lo meramente cotidiano de la vida, es prepararse para nuevas formas de ser, para mas cualidades que desarrollar en cada uno de los dicentes que se dan a cargo
UN ACERCAMIENTO HACIA LA LIBERTAD
Hay una sinrazón de la educación. Se ha pretendido educar al ciudadano para que este preste todo su potencial a la comunidad misma. Para humanizarlo en su dimensión humana. La realidad del acto educativo dice todo lo contrario. Al educarse el individuo siente la prisión del hecho de asumir su papel estudiantil. Las tareas generan un choque mental de fastidio, las evaluaciones de temor, los trabajos cooperativos manifiestan una sensación de desidia, de dolor. La educación al parecer, es un estado de vida que oprime. No es cósmico, no es universal, no trasciende y menos transmuta esa energía humanizante.
Para ser cósmico debe enfocarse la educación en la ayuda de la evolución del mismo hombre. El cosmos no es estático, la tierra en su girar en torno al sol se re-dimensiona a sí misma. Se redescubre en cada giro, en cada encuentro con el polvo intergaláctico, tal como se encuentra o debiera encontrarse el ser humano en el contacto permanente de aprendizaje con su congénere. La educación al formar al individuo le coarta de esta acción. La educación tradicional, reinante aun en el siglo 21, donde las TICs son el paliativo de modernidad, no ha dejado de ser el dueño del conocimiento y no ha dejado de enseñar individualidades. No se ha entendido que “no es tiempo de realización personal sino de realización global.” [9]
Por ser un tema netamente esotérico, del new age, no ha comprendido la pedagogía de la inclusión que los niños índigos, cristales y elohim requieren de un tipo de educación diferente. Por pedagogía de la inclusión se debería entender que hay niños con mayor intuición, espontaneidad, con rechazo a una moralidad estricta, con gran imaginación”[10], tal vez telequinéticos, piroquinéticos o sanadores. Son niños que “no entiende la inhumanidad del hombre hacia el hombre”[11]
La pedagogía debe apuntar hacia una nueva conciencia de la vida. Si bien es considerada como una pseudociencia, la Nueva Era debe cristalizarse por medio de la acción formadora de los pedagogos del siglo 21. Esta pedagogía debe apuntar a la formación de seres más conscientes, más altruistas, más colectivos, con una espiritualidad que reafirme el concepto que “nuestros cuerpos están contenidos dentro de nuestra conciencia y no nuestra conciencia está contenida dentro de nuestro cuerpo” [12]
La libertad que el ser humano debe alcanzar en y por la educación como está determinado por la colectivización del saber, debe ser inclusiva. Fromm plantea de una manera determinante que “el hombre actual se caracteriza por su pasividad y se identifica con los valores del mercado porque el hombre se ha transformado a sí mismo en un bien de consumo”[13]
En el momento actual de la pedagogía del siglo 21 hay estudiantes con nuevas perspectivas de aprendizaje, con nuevos estilos y ritmos. No se puede seguir pretendiendo el uso del tablero y la tiza, el mando del educador para que el niño acumule datos o realice tareas mecanicistas. La búsqueda del conocimiento es un imperativo mediante el auto-aprendizaje.
Los estudiantes de hoy, -cristales, índigos (o como se le desee llamar)-, requieren un nuevo maestro, unas estrategias metodológicas diferentes, unos materiales pedagógicos acordes con la nueva tecnología, unos metas renovadas que busquen mas lo humano del ser que lo productivo del mismo. De lo contario como lo adujera el mismo Fromm, “el sujeto automatizado (que no autónomo) se enfrenta a una situación peligrosa, ya que su razón se deteriora y decrece su inteligencia, adquiriendo la fuerza material más poderosa sin la sabiduría para emplearla.”[14]
Es válido recordar que la sociedad se dedica a “crear” al hombre que necesita para su propia validación, para su continuismo. Marcuse, en el hombre unidimensional ha planteado no con menos precisión que “el aparato (refiriéndose a la sociedad como tal) frustra su propio propósito, porque su propósito es crear una existencia humana sobre la base de una naturaleza humanizada”[15]. El sistema educativo como aparato ideológico del Estado cumple en la actualidad este idealizado fin. No educamos para la libertad, educamos para la dependencia, para la pasividad, para el sometimiento de aquellos que poseen o el capital monetario, o el capital ideológico que da el conocimiento. Pero todo ello va regulado de manera indiscutible por el concepto cultural imperante.
El homus cultus en este caso de deshumanización es una arana del homus incultus. La pedagogía es toda una lucha para transformar esta situación. “cada vez la destrucción cultural del homo incultus es mayor y mayor es el esfuerzo del homo cultus para reconstruir sobre las ruinas”[16]
No es de desconocer que el efecto cultural obedece a muchos otros factores que tiene mucho peso en el marco social. La cultura es un producto de esos poderes. Al tenor de esto, Pacheco ha sabido citar en sus trabajos la apreciación de Touraine que llegó a plantear que “la desintegración de la sociedad es un efecto de la globalización, entendida no solamente como la internacionalización de la producción y los intercambios, sino sobre todo como una forma extrema del capitalismo, que ha separado lo económico de lo social”.[17]
Se puede percibir con este postulado que la cultura es construida en la medida que el hombre se dimensiona como homus oeconomicus y en la medida que depende cada vez del mercado y el consumo para verse como humano. La deshumanización es perceptible: No es el hombre per se, sino en cuanto al tener, al poseer. Por ello es necesaria una pedagogía que permita “la transformación de una escuela homogenizante en una escuela de la diversidad”[18]
En este sentido Morín también refuerza la idea del poder indiscutible que tiene la cultura para el ser humano. “la cultura es propiamente humana, homo sapiens no se realiza como ser plenamente humano más que por y en la cultura no habría cultura sin las aptitudes del cerebro humano pero no habría palabra ni pensamiento sin la cultura”
ALGO DE TRINITARIO
La educación contemporánea, la que educa los nuevos ciudadanos del siglo 21, no está enfocada al egoísmo del individuo, sino que atiende al individuo como tal, como componente del colectivo. Las pedagogías que marchan al ritmo del aprendiz, atendiendo su particularidad, son pedagogías humanizadas, que van en pro del ser y no de la masificación de los seres.
Con la triunicidad que plantea Morín, la pedagogía repensada en el individuo concreta de manera simple la permanencia de la sociedad. Esta es la sumatoria de aquellos, por ende, dependiendo de la calidad formativa de los individuos de una comunidad, así será la calidad humana de esta sociedad, que en sentido cíclico, tiene el deber de preservar la integridad del primero. En su canción sobreviviendo, León Gieco[19] nos hace claridad en esta parte del argumento, donde se pretende demostrar que la triunicidad individuo, sociedad, especie tienen correlación. Dice el cantautor que “no quiero ver un día manifestando, por la paz en el mundo a los animales, como me reiría ese loco día ellos manifestándose por la vida y nosotros apenas sobreviviendo”. Educar la individualidad de los nuevos ciudadanos es perpetuar la sociedad con sus características netas de humano, la del homo sapiens libre, porque “el individuo no es eminentemente libre mas que en la medida en que sea capaz de contestar a la sociedad”[20]
La sociedad de hoy debe permitirle a la pedagogía un espacio de liberación, debe ser consciente que la cultura ha modificado el modus vivendus del ciudadano del ayer. La pedagogía por consiguiente debe asumir su papel protagónico y con ella, el docente del siglo 21 debe cumplir su papel trifásico de ser un “trabajador cultural y por ende un agente de cambio a partir de su papel de intelectual conceptualizador”[21]Esta pedagogía no debe desconocer el álgido y constante ritmo de cambio paradigmático, la sociedad por tanto “sabe que el mundo ha cambiado, pero no así la educación”[22].
Esta triunicidad moriniana parece desconocer que la sociedad, en este sentido, se divorcia del individuo pudiendo permitir que la especie entre en dificultades en su preservación. No se puede pensar que “el sistema escolar proporciona, prepara a sus hijos para el mundo que enfrentaran después de su graduación”[23]Hay un cierto divorcio entre lo que se forma en el individuo estudiante y lo que aplica éste en su cotidianidad. Hay un delgado puente, frágil y translucido entre lo que pretende la pedagogía y lo que requiere la sociedad.
Por otro lado el ser desconoce en primera instancia su historia, su inconsciente colectivo. Esa noosfera que desarrolla su concienciación, depende en gran medida del proceso liberador que cumpla la educación. Al educar se debe potenciar la mente, su capacidad creativa y analítica para poder que el cerebro humano asimile los procesos culturales. Esta cultura que se enraíza en el cerebro, en la concepción mental, debe permitir la evolución de sus conceptos hacia una multiculturalidad. El mundo social es diversificado, y la pedagogía debe preparar al ciudadano para ello, para hacerle tomar “conciencia de que somos hijos de la tierra patria”[24], de una sociedad globalizadora, de una cultura multiactiva.
Queda entendido que la pedagogía con todas sus estrategias y metodologías debe permitir al ciudadano de hoy diversificar la tabla de valores culturales acorde a un movimiento universal de la especie humana, rompiendo los paradigmas de territorialidades cerradas, y permitiendo una mirada liberadora hacia su humanidad misma, hacia su concienciación de ser social. Formar en las múltiples inteligencias (Gardner, Howard, 1995) no olvidando que “Las emociones constituyen los pensamientos”[25]
La pertinencia de esta triunicidad se ha visto bien influenciada por el elemento cultural dominante de los mass media. Es innegable que el empleo de las comunicaciones satelitales ha cambiado las tendencias culturales de las naciones. “La revolución de las comunicaciones ha proporcionado…una comprensión del mundo…más consciente”[26] sin embargo la pedagogía no puede desconocer que “No hay dos sociedades que compartan exactamente el mismo código moral y que las percepciones…. Cambian con el tiempo” [27]y que por esta razón la relación que debe existir entre la pedagogía y la sociedad no es del todo lineal cuando se masifica la acción educativa, hay que entender que cada núcleo social y dentro de estos, cada individuo son una esencia individualizada porque “ la autonomía del individuo humano se reafirma en su cualidad de sujeto”[28]
LO VERDADERO HUMANO.
En la misma evolución humana, el hombre pasa por innumerables estadios de superación. Uno de los primeros es pasar por el sistema educativo, una vez haya tenido un contacto con la célula social, como lo es catalogada la familia. Con la primera escuela como lo es la vida de familia, al lado de hermanos, tíos, sobrinos, primos, abuelos, donde todos ellos y cada uno deja una huella cultural en esa “nueva pizarra humana”, el ser humano asiste a este sistema educativo para adquirir las herramientas sociales y culturales necesarias para su sobrevivencia, es decir que “desafortunadamente para muchas personas la escuela es un fin y no un principio”[29]
Aquí tocamos piso para entender que la pedagogía requiere humanizarse. Requiere independizarse de todo proceso ajeno a su esencia: Educar en la libertad a los individuos de una sociedad para que esta se redimensione a cada instante. Hay que despojarnos de la vieja idea que “las escuelas habían sido planeadas para producir buenos empleados en vez de buenos empleadores” [30] Cuando el sistema educativo es un mero fin, la mundialización del ser humano no es concordante con su humanidad, por lo tanto se bifurca en una compleja dicotomía donde “la primera intenta organizar una sociedad sobre la base de la económica y la segunda que parte de la idea de que el mundo no es una mercancía”[31]
La pedagogía es un acto emotivo del ser humano, un encuentro con la noosfera colectiva, un epifenómeno cultural ascendente, dialéctico, móvil porque “la palabra emoción equivale a movimiento”[32] y ello no tiene como refutarse. La pedagogía en su proceso histórico mismo ha sufrido cambios y ella los permite, porque es un acto vivo, es fruto de una colectividad. En la escuela por medio del acto pedagógico se debe potenciar la humanidad del hombre, potenciar su integridad social y cultural,” la creatividad para establecer objetivos…y la creatividad en la resolución de problemas”[33]
Dentro de este proceso humanizador de la pedagogía es necesario que se haga una ruptura paradigmática del elemento inhumano, inclusive economicista, de la división de clases. La pedagogía en su concepción libertaria (Freire, Paolo, 1995) debe trascender los vínculos mercantilistas, no es educación para pobres y para ricos, porque “la pobreza no es falta de dinero, es falta del sentido del significado”[34] de lo que es educarse. Esta división de clases se ve incluso en la pedagogía virtual, en los cursos on-line. Como lo adujese Bunge, “es falso que la revolución informática este incrementando la democracia económica y política”[35]
Una pedagogía humana al ser fruto de una sociedad, de un enfoque cultural, se debe a ella. Su acción no es servil, por el contrario es crítica, es proactiva y asertiva. “El principal propósito de las escuelas debería ser reconstruir la sociedad”[36] llegó a plantear Freire en su teoría de la Pedagogía libertaria. Nada más acertado que ello si nos pensamos miembros de un conglomerado. Lo que hay que cuestionar, como lo hiciese Bunge, es “si la sociedad es solo un agregado de individuos, un bloque sólido o un sistema de individuos interrelacionados”[37]
Si la pedagogía en su proceso de humanización de la humanidad, de darle identidad al ser humano, es todo un sistema de individuos interrelacionados, tiene por lo tanto identidad social. La pedagogía debe dar autonomía a los individuos que la constituyen. Las sociedades son abiertas y cerradas dentro de su dialéctica de desenvolvimiento, permiten éxodos culturales, pero también se apropian de manifestaciones de otras culturas. Este proceso “auto eco organizado”[38] le da sentido a la cultura como patrimonio organizador y a la vez le da sentido histórico porque le ha permitido al hombre llegar al borde de su propio exterminio, lo ha ubicado desde el presente a instancias futuristas.
Hoy en día se requiere de una pedagogía que atienda este sentido social histórico del hombre. El empleo de las TICS no es criterio para pensar en una pedagogía pertinente, se requiere que el sistema educativo forme en procesos autónomos para que sea el individuo el que decida formar parte activo o pasiva dentro del conjunto de individuos, y hacerlo de manera gregaria o interactiva.
Esta pedagogía planetaria motiva al individuo para que aúne fuerzas a un proceso reivindicativo dentro de la trilogía blanco azul rojo, que no es más que el ideal libertado de la Marsellesa:” solidaridad, fraternidad y universalidad”[39] en contra de una hélice que genera pobreza y exclusión. Lo grave del asunto es que hay disparidad en los ritmos de crecimiento de la realidad y la pedagogía. “El mundo en el que van a vivir nuestros hijos está cambiando cuatro veces más rápido que nuestras escuelas” [40]
Queda claro que se requiere una pedagogía que humanice la humanidad, que le de identidad de humano, que permita una reivindicación del componente teleológico para independizarse del concepto económico que le ha impuesto el desarrollo mismo de la sociedad en su argumentación capitalista del consumismo material. El ser humano se debe a una sociedad que espera de él todo su potencial creativo, por ende, la pedagogía debe implementar un sistema donde se construyan cambios, se innove, porque una “escuela innovadora hará que el estudio se parezca más al trabajo que se base en problemas reales que tienen que resolverse…en grupos con personas de diferentes edades…todas ellas útiles”[41]
Estamos en una sociedad compleja, somos homus complexus por tanto el papel de la pedagogía no es fácil, el educador debe estar siempre preparado al tenor de los cambios políticos, económicos, sociales y culturales que el hombre mismo genera en su diario actuar. No es difícil entender la diversidad de la naturaleza humana, lo que hay que buscar es su integración y cohesión con los ideales sociales. “en cada uno de los humanos vistos individualmente hay unidad y variedad, complementariedad, concurrencia”[42] y encada pedagogo debe haber un espíritu de adaptación, pero sobretodo un espíritu investigativo para poder re-crear el sistema educativo que requiere el hombre sapiens para que pueda controlar al homo demens que es en últimas el que le permite la duda, la dualidad, el tanathos para un revivir.
[1] RUSSEL, Bertrand. Ensayos sobre educación. Madrid: Espasa Calpe.
[2] Tomado de ley gral 115
[3] GONZALES HERRAN, Jesús María. Reflexiones sobre los fines de la escuela. https://www.svalero.es/aproposito/Documentos/110208173128.pdf
[4] MENDOZA MARTINEZ, Víctor Manuel. Pedagogía de la esperanza en una época de terrorismo. Tesis doctoral. México: Universidad de La Salle, 2004
[5] https://es.wikipedia.org/wiki/Ant%C3%B3n_Mak%C3%A1renko
[6] MORIN, Edgar. El método, La humanidad de la humanidad, la identidad humana. Madrid: teorema, 2003. Pág.16
[7] ESPINO DE LARA, Ramiro. Educación Holista. Instituto Mexicano de Estudios Pedagógicos. Revista Iberoamericana de Educación-OEI
[8] Ibíd.
[9] HAVONA, Pablo de. El nuevo hombre cósmico. https://mx.groups.yahoo.com/group/RedLuz/message/16
[10] Niños índigos. https://es.wikipedia.org/wiki/Ni%C3%B1os_%C3%ADndigo
[11] https://www.haciaeldespertar.org/cristal.htm
[12] CHOPRA, Deepak. Citado en https://es.wikipedia.org/wiki/Nueva_Era
[13]FROOM, Erich. El Corazón del hombre. https://es.wikipedia.org/wiki/Erich_Fromm
[14] Ibidem
[15] MARCUSE. Herbert. El hombre unidimensional. Barcelona, Planeta,2005. Pág 173
[16] CORTES, Carlos et. al. Memoria, percepción y moda: ensayos críticos sobre literatura y artes visuales. San José C.R.: Euned,2005. Pág 55
[17] TOURAINE, A. Cuadernos de Pedagogía No 354 en PACHECO, Ruth. La ciudadanía intercultural como objetivo de una educación democrática. https://www.sintesys.cl/complexus/revista7/pdf/Pacheco.pdf
[18] PACHECO,Ruth. Op Cit.
[19] GIECO, León. Canta.nte argentino muy popular de temas del genero social o protesta
[20] MORIN, Edgar. Óp. cit. Pág. 306
[21] ATEHORTUA, Leon. Ponencia del Modelo Pedagógico Critico Social. 2008 I.E. Fe y Alegría
[22] KIYOSAKI, Robert. Padre rico padre pobre. Mexico: Aguilar, 2005. Pág. 19
[23] KIYOSAKI, Robert. Op. Cit. Pág 20.
[24] MORIN, Edgar. Óp. cit.
[25] KIYOSAKI, Robert. Op. Cit. Pág 33
[26] BORNSTEN David. Como cambiar el mundo. Barcelona: Debate, 2005. Pág. 27
[27] BUNGE, Mario. Crisis y reconstrucción de la filosofía. Barcelona: Gedisa, 2001. Pág. 14
[28] MORIN, Edgar. Op. Cit. Pág. 302
[29] KIYOSAKI, Robert. Padre rico padre pobre. México: Aguilar, 2005. Pág. 36
[30] Ibídem. Pág. 51
[31] MORIN, Edgar. Óp. Cit. Pág. 262
[32] KIYOSAKI,Robert. Op. Cit. Pág. 35
[33] BORNSTEN David. Como cambiar el mundo. Barcelona: Debate, 2005 Pág. 17
[34] BORNSTEIN, David. Óp. Cit. Pág. 185
[35] BUNGE, Mario. Óp. Cit. Pág. 31
[36] DRIDEN Gordon y VOS Jeannette. La revolución del aprendizaje. Para cambiar la manera de aprender en el mundo. México: tomo, 2002 Pág. 107
[37]BUNGE, Mario. Óp. Cit. Pág. 129
[38] MORIN, Edgar. Op. Cit.
[39] Ibidem.
[40] DRIDEN, Gordon y VOS, Jeannette. Op. Cit. Pág. 102
[41] Ibídem.
[42] MORIN, Edgar. Op. Cit.