EL MUNDO EDUCATIVO VIRTUAL

27.05.2014 23:38

EL MUNDO EDUCATIVO VIRTUAL

 

“El maestro llega cuando el alumno está preparado”

 

El siglo 21 caracterizado por una gran cantidad de cambios, es un siglo que hay que afrontar con prontitud, pero también con calma. En este sentido Napoleón Bonaparte nos regala uno de las mejores  arengas que nos pueden permitir afrontar con cierta sabiduría  este nuevo caminar: “vísteme despacio que estoy  deprisa”.

 

Vestirse despacio en este siglo es asumir un compromiso con la propia formación. La disciplina del ente autónomo. El auto aprendizaje se torna la puerta que abre caminos más seguros en un mundo vertiginoso en el vivir, en el obrar, en el producir. Y son caminos más seguros porque el mundo laboral no da tregua para que el trabajador después de su larga faena de 8 horas, asista a un centro educativo superior para cualificarse dentro del marco teórico conceptual. La asistencia al recinto académico implica horas en el desplazamiento, tiempo en la espera del inicio y el fin de cada curso, marcadas eternas del reloj para el trabajo en grupo, para la consecución de libros de estudios después de largas filas en la biblioteca y un número más de detalles que no son apropiados en la actualidad.

 

Este siglo que cada vez produce cosas que son menos duraderas, está exigiendo que la forma de abordarlo cambie a la par con él. De no ser así, la implacable maquinaria del sistema productivo sacará del mercado a los que de manera desaforada,   sean ágiles, pero no cautos, a aquellos que se vistan rápido sin tener en cuenta los detalles, a los seres que no entiendan el alcance de tenerse que vestir despacio aunque se esté de prisa.

 

En cierto sentido la modernidad de la mano de la tecnología está permitiendo  mayor entendimiento en torno a la máxima napoleónica. El uso de las TICS posibilita la reducción del espacio con relación al factor tiempo. El empleo de la Red, es una oportunidad para estar, como si lo dijera Juan Salvador Gaviota, (Richard Bach,1983) en el Aquí y en el ahora después de haber superado las barreras del tiempo y del espacio.

 

La educación del siglo 21 es una educación basada en este principio bachiano. En Colombia, por ejemplo, pretender ser magíster o PhD. es una incógnita que los educadores, en este caso, ven como imposible. Las universidades exigen en primera medida el dominio de una segunda lengua internacional, y tiempo completo para la academia. Pero el principio de sobrevivencia, el mismo que argumentara Salvador Gaviota en la obra citada, hace pensar al maestro, ¿Por qué una segunda lengua internacional, sobre todo inglés, si yo prefiero la lengua aborigen aruaco? ¿Cómo destinar todo el tiempo a la academia si debo trabajar para costear los estudios de postgrado y para permitirme una manutención biológica y social?

 

El auto aprendizaje sin ser panacea cultural, es una alternativa que permite capitalizar  el factor tiempo, que reduce al mínimo el concepto espacio. Desde Medellín, por ejemplo, se puede hacer un postgrado en Hawái con el uso de la tecnología virtual, del campus de la red, de esa telaraña de información electrónica, en la comodidad de la casa y en compañía de la familia. El estudio virtual, exigente como el que más, es una propuesta formativa que potencia incluso, las capacidades académicas del hombre, dado que le incursiona en el mundo de la disciplina, de la sinceridad, del racionamiento y la valoración de factores como el tiempo.

 

No es pretensión redimir la teoría marcusiana del hombre unidimensional, factorizado por el complejo de una sociedad  industrialmente avanzada (Herbert Marcuse, 1981), la industrialización es casi la negación de la humanización, ya que cosifica al ser en cuanto sea este sea un factor más del engranaje productivo, por el contrario, el virtualismo es una apertura que democratiza la educación. Fromm lo plantea cuando afirma que “la democracia moderna ha alcanzado el verdadero individualismo, al libertad al individuo de todos los vínculos exteriores”[1]

 

La virtualidad que brinda el siglo 21 es una oportunidad de potenciar recursos, de minimizar  desgaste ambiental. Si todos pudieran estudiar de manera virtual se mermaría el consumo de combustibles tóxicos, al emplearse bibliotecas virtuales se reduciría de manera ostensible el consumo de papel y con él se mermaría la deforestación, tan solo por nombrar dos factores prioritarios para nuestro momento. McLuhan plantea que la aldea global es una instancia que desobedece todo pensamiento normal, cuando asegura que los nativos sacados de su hábitat son capaces después de una capacitación, de volar artefactos de compleja ingeniería.(Marshall Mcluhan,1997)

 

Visto de  esta manera, la educación virtual permite que cualquier individuo pueda capacitarse  por medio del uso de las nuevas tecnologías de la informática y la comunicación. Las universidades ya deben repensarse y realizar una reingeniería a su pensamiento cuasi obsoleto de una educación magistral, de claustro. Las universidades virtuales por medio del estudio andragógico deben potenciar esa inmediatez de la globalización mcluhana. No potenciar este nuevo enfoque educativo es desperdiciar un potencial económico y un potencial académico que el mundo mismo requiere.

 

El modelo andragónico, en consecuencia, permite el desarrollo de habilidades autónomas del individuo. Por medio del aprendizaje autónomo y aplicando estrategias metodológicas adecuadas, el individuo se enfrenta a su misma esencia, dentro de un existencialismo cuestionador pero dinamizador.

 

Aplicar estrategias como el método de lectura dirigida (Método IPLER), el empleo de matrices y rúbricas dentro de las semanas par e impar, donde esta permite un proceso de investigación y consulta y la otra posibilita una confrontación de pares académicos. Donde las matrices permiten que el individuo desempeñe roles donde pueda dirigir, redactar, exponer, evaluar. Donde el proceso evaluativo no obedece de manera unidireccional a la acción del docente hetero evaluante, sino que  exige, acompañamiento de un co-evaluador y de una auto-evaluación, como bien  lo planteaba en su ponencia en el VI Seminario general Nacional sobre educación el pedagogo Alfonso Borrero S,J.[2]

 

La educación virtual poco a poco toma fuerza  en naciones que no han tenido un desarrollo avanzado ni en lo tecnológico ni en lo conceptual. Ser egresado de  un proceso a distancia, virtual, se considera de menor valor agregado. La tendencia a que la presencialidad es garantía de calidad conceptual es un ítem que hay que cuestionar. Quien es autónomo en su aprendizaje, goza de factores fundamentales para su proceso cognitivo aprehendiente. La sociedad está masificada, aun se escribe en las frentes de los ciudadanos un poder supranacional  de un estado omnipotente.(Ortega y Gasset,1985) Meneste por ende una nueva rebelión de las masas, un cambio y rompimiento de paradigma pedagógico.

 

Educar no es sinónimo de dependencia, por el contrario es alusión liberadora, porque se debe educar en lo superior y para la superior (Borrero, Alfonso op.cit). Lograr esto en inculcar en el alumno que está preparado, que el maestro llega, y llegar no es estar, es motivar, es liberar. En el virtualismo el docente, al otro lado de la línea, por medio del chat, a través de la Red está presto a la orientación profesional del camino que el estudiante desea tomar. No es un camino forzado, demarcado, como  es costumbre en la universidad clásica, es un camino que se hace acorde a la necesidad, al gusto y a la personalidad del estudiante. Esto es liberar un proceso formativo, esto es tener un aliciente para educarse.

 

La andragogía es por consiguiente, el modelo educativo que permite formar al individuo en su propia razón de ser, en su camino  de libertad demarcado. De esta manera el alumno se siente preparado, de esta manea el maestro llega, de esta manera el siglo 21 con todos su afanes con toda su tecnología abre las puertas al mundo magnifico de la educación virtual.

 

 

 

 

 

 

 



[1] FROMM. Eric. El miedo a la libertad. Planeta-Agostini: Barcelona, 1985. Pág. 266

[2] BORRERO, Alfonso.  Simposio permanente sobre educación. VI seminario general nacional.  Fredonia, Antioquia,  Fundación Berta Martínez de Jaramillo.  2000

 

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