EDUCAMOS PARA QUE

27.05.2014 23:10

EDUCAMOS PARA QUE

 

Solo saldrán adelante

 quienes  piensen lo impensable

 y se asocien a personas

con mentes creativas  [1]

 

 

Los sistemas educativos que en la actualidad se proyectan en las instituciones educativas, carecen de un perfil formativo integral definido que se contextualice con la realidad social de cada comunidad educada.

 

Los procesos formativos en la educación latinoamericana, y tal vez mundial, están controlados por la dinámica del sistema político imperante, que a la larga es el elemento controlador del sistema económico. De esta manera se puede percibir como la educación, al estar sujeta al sistema económico, no tiene  suficientes herramientas metodológicas con las cuales educar para la libertad. Freire  como pedagogo en el Brasil, buscó  por mucho tiempo como liberar esa “situación de desharrapado” [2] de una comunidad que no tiene oportunidades claras para salir adelante, en medio de una sociedad que no tiene tampoco claro  para que educa a sus  habitantes.

 

Estadísticas altas de desempleo, donde el factor de desescolarización de igual manera es alto y que al estar inmerso en una red social compleja, permiten hacer una lectura hermenéutica donde las clases élites de la sociedad, entendidas como la “crema y nata” o el “Pull burocrático” solo tienen en su mente continuar con el proceso, haciendo  uso  de los mass media para controlar de manera ideológica a toda una masa de  habitantes- analfabetos sociales-, que se conforman con todo el “show” de  las luchas políticas por el poder. El mercado, dentro de este juego de poder, es lo que prima para dominar al individuo como un simple consumidor. El proceso educativo no aplica la fórmula del  ”capitalismo incluyente”[3] en el sentido de hacer partícipe del sistema educativo a los estudiantes y a los docentes: Ellos solo son su mercancía generadora de ganancias.

 

Las altas esferas sociales que son la minoría de toda la sociedad, ostentan el 80 por ciento del caudal económico, político y militar para sostener el poder. Brindar una política educativa que permita la pérdida de ese porcentaje 20-80 es  una práctica que no harán y, que por el contrario, tratarán de mantener. La propuesta metodológica para la formación integral será entonces un solo texto escrito que en la realidad no se ejecutará. Se ha  olvidado que la mejor estrategia es permitir que  el educando- como cliente de la empresa educativa- debe sentirse con “reconocimiento, respeto y buen trato”[4], para evitar así que la educación se convierta en una carga para el educando y en una tarea tediosa para el docente. 

 

Bajo presupuesto para la educación, malos salarios para los docentes, infraestructura escolar y dotación didáctica incipiente, una educación descontextualizada, serán por consiguiente los lineamientos pedagógicos de  la clase  oligárquica. No se generan cambios, ya que  la “innovación exige soluciones híbridas”[5] y plantear nuevas metodologías requiere  que se mire al docente como líder intelectual, como trabajador cultural y como investigador de cambios [6] Pero todo esto viene desde una historia latinoamericana que es menester recordar.

 

 

La Situación Pre-Educativa.

En América Latina la mayoría de los países poseen una identidad social, política y cultural que los identifica. Desde el momento mismo de la conquista, cuando llegaron las huestes españolas a barrer con todo el legado cultural, social, político, familiar fueron dejando en ese inconsciente colectivo la sensación de una sociedad paria, nacida casi que para sufrir. Esta sensación se convirtió en una  muy dañina para la  sociedad, ya que la subyugaba, la cercenaba sin hacer ruido. La baja autoestima genera en la existencia del ser una subjetividad que no le permite concebirse tal como es, (Sartre Jean Paul 1999)  y le proporciona una sensación de abandono y “la caridad puede producir buenas sensaciones pero rara vez soluciona el problema” [7]y a eso le apuntó la colonización española de manera puntual.

 

La mestización misma fue el momento en el que la identidad cultural fue totalmente abolida. Ese desarraigo de los lineamientos ancestrales que daban la pertenencia a un núcleo social, se pierde y con esa pérdida, empieza un éxodo hacia una tierra prometida, hacia una cultura que había que crear porque la propia ya no era. Hay un desconocimiento total de “la dignidad de la atención y la capacidad de elegir”[8], el individuo solo era una mercancía más dentro del engranaje económico que vivía la España del siglo XV. Recuperar esa dignidad se convierte en la tarea esencial de la educación.

 

El proceso de la colonización en América latina, y por ende en muchos lugares del mundo, donde naciones poderosas entraron a exterminar y explotar  los recursos renovables y no renovables, en aras de la libertad económica, no ha tenido en cuenta en ese  momento que “el desarrollo sostenible debe ser benigno con el medio ambiente”[9] Así como el proceso educativo que busca educar para la autonomía, con un aprendizaje significativo (Ausbel 1985) el sistema económico debiera producir para la sostenibilidad.

 

Este  liberalismo salvaje que imponía el capitalismo, dejó sembrada la semilla educativa de una mirada lastimera. Vio la ventaja que era educar de una manera bancaria, con una metodología de la  repetición de los  datos sin una interiorización consciente.  Se educó luego para el trabajo, no del dirigente, sino del de operario, el de obrero. La mano de obra barata fue la panacea educativa. Las clases sociales de bajo estrato se educaban para conservar en el tiempo y en el espacio su nivel estructural dentro de la sociedad. Por el contrario, los hijos de los capitalistas, de los que eran dirigentes, fueron educados en los “gimnasios educativos”[10] para dirigir, para perpetuar el estrato del cual eran oriundos.

 

España no permitió que los criollos, aquellos hijos de españoles nacidos en el nuevo mundo, tal vez  fruto de mestizaje, asumieran el poder que les era propia a los españoles puros. Surge por ende una idea emancipadora en las clases  emergentes. Hoy 200 años después, pareciera que se repitiera la historia. En la conmemoración de ese bicentenario en varios países latinoamericanos, la educación sigue siendo elitista, la premisa de “tener en cuenta la magnitud de los mercados”[11]  desconoce el potencial de nuevos ciudadanos de la base social piramidal que requieren y desean estudiar.

 

 La oferta educativa sigue siendo piramidal. En la base entra toda una gleba social deseosa, ávida de preparación técnica para ascender en la escala del poder. De esa gran masa un alto porcentaje no logra superar la básica primaria, los seis primeros años de formación. Serán los gregarios del campo, los campesinos que solo se conforman con saber firmarse, tal vez con leer, acaso con saber realizar las operaciones matemáticas con que poder hacer las cuentas de sus cultivos, y de sus exiguas ganancias.

 

El sistema político de esa época- como el de ahora tal vez- desconoce por ende las enormes ganancias que se obtendrían con una sociedad educada. Mirado desde una perspectiva mercantil, todos los encargados de la educación han desconocido al ciudadano que educa como un potencial cliente y no han entendido que “la educación de los clientes en el uso de los productos es esencial”[12] y la educación así sea una obligación del Estado, es un producto mercantil que no han tenido en cuenta.

 

 La partida es de mirada doble. Si el Estado, que paga con los impuestos comunes todo el sistema educativo,  viera al educador como un cliente, se ahorraría ingentes cantidades de recursos económicos al tenerlo satisfecho en su demanda laboral y profesional: Léase buenos salarios y prestaciones y  buena dotación de recursos didácticos. Cesarían las huelgas y se mejoraría de manera sustancial la calidad en la formación de las masas juveniles. El educador en prestación formaría ciudadanos de bien, con un mejor énfasis en el comportamiento social. Se tendría menos delincuencia, lo que beneficiaría toda ”la interacción entre estructuras sociales y libre albedrio humano”[13] de manera cíclica.

 

En la mitad de la pirámide quedaran los habitantes de las zonas urbanas, de algunos comerciantes y de algunos mandos medios directivos con  visiones más futuristas. Esta clase ascenderá a un bachillerato, tal vez a una carrera técnica o a lo sumo a una tecnología. Serán los capataces, los directores de pequeños grupos de obreros, los conductores de algunas obras de envergadura considerable, donde innovar es tarea de los profesionales, no de ellos. Serán  preparados en carreras comunes, donde solo hay que repetir  fórmulas o tendencias administrativas sin llegar a comprender  que las “innovaciones  en la distribución son tan decisivas como las innovaciones de productos”[14],ser creativos no es parte de su léxico.

 

La punta de la pirámide, la de los profesionales, la de los directivos de las grandes empresas, la de los que pueden acceder a las especializaciones y a los doctorados en universidades extranjeras o de sus países, está reservado  para las familias aristocráticas o para las emergentes de la clase media que pudieron transformar su mentalidad pasiva en una de empuje, en una que creyera que tienen igualdad de derechos.  Serán los nuevos gerentes que tendrán que encontrar “una nueva filosofía de la innovación y del suministro”[15] si desean permanecer en la línea de alta competitividad del capitalismo salvaje propio de la actual década. Ser creativos es un imperativo.

 

En este proceso de colonización la sociedad fue asumiendo un papel pasivo en torno a su realidad.  Quedó  fijo en la memoria colectiva inconsciente que había un destino, un designio divino para la resignación. La nueva cultura latinoamericana mutiló de la mente social esa “red de identidad colectiva” (Jiménez Gilberto, 2000) propia de los nativos e implantó un tejido social donde el poder se perpetuó al linaje de los apellidos, al poder de los mas poseedores de riquezas, al mando de los políticos que tomaron las riendas no solo de la administración, sino de la filosofía comunitaria y de la economía.

 

La situación Educativa.  

Todo ese legado de dos centurias es lo que estamos viviendo hoy en el proceso educativo en América Latina. La educación sigue siendo la cenicienta de todo plan de desarrollo nacional en los países latinoamericanos. Desde la rama del poder ejecutivo, la cartera del ministerio de Educación sigue siendo la menos significativa, al menos comparada con ministerios como Hacienda, Gobierno o Defensa  según la jerarquía interna de cada país. Los presupuestos mismos hablan por sí solos.

 

En Colombia, por ejemplo, el ministerio de Defensa posee un alto presupuesto para combatir la milicia  ilegal llámese “Farc, ELN, paramilitarismo”[16]. A la luz de la seguridad democrática se generó “la necesidad de nuevos bienes y servicios”[17] para justificar su accionar. Casi de manera igual sucede en los países latinoamericanos. El presupuesto para educación es exiguo, nunca hay lo necesario para invertir en infraestructura, en  material didáctico o para garantizar salarios dignos y profesionales para los docentes, mucho menos para garantizar su pos formación. La capacitación es crucial (Prahalad 2006) para que el educador con plenos conocimientos sea capaz de generar nuevas formas de allegarse al estudiante en su aprendizaje. “La innovación exige soluciones ´hibridas”[18] que no se encuentran al “doblar la esquina o que lleguen como mana caído del cielo”[19]

 

Todo esto lleva a reflexionar sobre la marcha en escena del sistema educativo. Los modelos pedagógicos que se tienen no apuntan a una identidad ideológica que suscite en los educandos una mentalidad de avanzada, entendida esta como una formación integral donde el individuo desarrolle sus valores  personales  y sociales. Se enseña el modo de adquisición de conocimientos de una manera mecánica, sin un sentido de valor agregado, es decir, sin ninguna utilidad. Las matemáticas sirven solo para “rajar“ al educando, para sembrar el terror; la educación ética sirve solo para entretener a los estudiantes, al igual que la clase de educación física. Y así muchas asignaturas y materias que se imparten o que se “dictan” ,en términos dictatoriales, carecen de un sentido formativo integral, de una “profunda comprensión de la funcionalidad y no solo de la forma”[20]

 

La clase poderosa ya ha escrito el discurso teórico en materia educativa y por eso habla siempre de ampliación de cobertura, de formación en competencias laborales y de una educación integral. La realidad demuestra que no hay nada de ello. El sistema educativo sigue siendo en su mayoría una educación tradicional, de acumulación de datos. No hay una propuesta metodológica que permita trascender la mentalidad del educando. No hay materias o asignaturas de desarrollo de la creatividad, de implementación de nuevas industrias. De pronto en los últimos años se ha venido incluyendo en los pensum  educativos títulos como Educación en competencias, donde en Colombia por ejemplo, surge la dualidad si deben ser competencias laborales o competencias generales.

 

No hay una educación práctica ni contextualizada que permita que el estudiante desarrolle todo su potencial. Las matemáticas, físicas y químicas no son asignaturas prácticas, porque no existen en cada una de las instituciones educativas laboratorios que permitan su aprehensión y menos aun su re-creación. Tampoco existen condiciones pedagógicas para implementar una pedagogía personalizada a fin de desarrollar los talentos individuales. Se desconoce por completo que hay que “partir de la comprensión profunda de la naturaleza y las exigencias de la base de la pirámide” [21]social. La sociedad requiere de otra manera de educar, porque sus valores han mutado. El joven requiere otros paradigmas que la sociedad consumista le ha ido exigiendo. Podría parodiar a Prahalad diciendo que la educación de hoy requiere ser clara y entender que  ”el  cómo educar es tan importante como que educar[22]

 

La acción pedagógica está de espaldas a la realidad que viven las comunidades. La carga académica no es correlativa a las necesidades del momento. El contexto pide de manera constante que el nuevo ciudadano tenga una nueva mentalidad, tenga una nueva mirada de su hábitat social, que aprenda a mirar desde una óptica  económica y política todo su hacer, todo su vivir. Se requiere que la educación forme al ciudadano como productor y como consumidor, como actor principal del proceso económico, que no le tema al hecho de emprender nuevas tendencias económicas. El ciudadano de hoy debe propender porque “el sistema capitalista sea incluyente[23]

 

La Ruptura Paradigmática.

Hasta el momento se ha tratado de clarificar que el proceso educativo en América latina no obedece a unas líneas  claras en lo organizacional ni ha tenido unas metas definidas de lo que en realidad pretende  con la tarea de educar. Parte de la historia de su vida  desde el siglo XV le ha permitido asumir una mentalidad  subyugante. Se pretende ahora demostrar que el sistema educativo per se puede encontrar el camino para cumplir su papel de formador y transformador de sociedades.

 

En primer lugar es necesario considerar que el docente, como uno de los dos elementos activos del proceso formado debe asumir su actuar trimotor: Ser un intelectual que conceptualice su profesión, su reflexionar, su accionar. Ser un trabajador cultural que contextualice sus conceptos- frutos de su accionar dialectico-  a la necesidad latente de las comunidades en las cuales interviene. Ser un agente de cambio que con sus investigaciones  se adentre más a las comunidades fruto de su labor formadora. (Atehortúa, 2005)

 

El docente es el indicado para entablar la conversación pedagógica con su comunidad intervenida. Una conversación orientada a interpretar, diseñar y ajustar. La primera partiendo de lo significativo, es decir de cumplir una función  ilustrativa, traslativa, sustitutiva y heurística (Habermas, 2005)  La segunda partiendo de lo fundamental mediante una función aproximativa, extrapolativa y pronosticadora. Y la tercera en torno a la optimización, mediante una función transformadora y constructiva. El paradigma de lo pedagógico en el siglo XXI es una acción formativa para una sociedad que no debe contentarse con una acción pasiva

 

La acción formadora de la pedagogía al romper los paradigmas de una educación lastimera en la base de la pirámide social permite la construcción social del intelecto, mediante la acción de la zona de desarrollo próximo (vigotski, 2000). El aprendizaje es el camino hacia el desarrollo y la BPS debe acceder a él para poder incursionar en el mundo de la economía, del empresarismo y no solo del consumismo. En la BPS hay dinero, hay acceso a los mercados y se tiene conciencia de marca (Prahalad,2006) A esta acción Luria y Leontiev han planteado un desarrollo y construcción del conocimiento mediante la interconexión de los lóbulos cerebrales y el cuerpo calloso. De manera simbólica, si las grandes masas de pobres del mundo se unieran en sus necesidades y en la propuesta de acciones liberadoras, se podría generar “un conocimiento social”( Atehortúa, 2007) que permitiría la unidad clasista en pro de una reivindicación  de derechos sociales.

La población del tercer mundo, que es en lo práctico la base de la pirámide social (BPS), debe formarse con los lineamientos pedagógicos del modelo de resistencia propuesto por Giroux, Bates y Apples. En este sentido el maestro debe “asumir su papel de intelectual comprometido con la historia”[24]  permitiendo que la participación o “agenciamiento humano”[25] se desenvuelva en un medio activo en una re contextualización.

 

Por otra parte Bourdieu y Passeron han planteado en su teoría de la reproducción social que el conocimiento debe ser socialmente construido, debe ser polisémico y puede perpetuar o cuestionar las tres bases del sistema social. Este “capital cultural”[26] es fundamental para las BPS dado que al incrementarse el grado de conciencia sobre este, se aumentará la capacidad de generar nuevas pautas empresariales, nuevas estrategias de acceso al mundo económico, se daría un valor agregado al capital económico.

 

Incluso es necesario tener en cuenta que dentro de los postulados de los Modelos de redes, Baudelot y Establett proponen que la escuela como medio de transmisión de la ideología dominante, puede también convertirse en el espacio de lucha de clases. Las dos redes SS y PP nos invitan a repensar el papel protagónico del docente como agente cultural, como líder comunitario y como investigador proponente de cambios sustanciales. Ello conlleva a que el nuevo ciudadano  venido de esta escuela “acepte fácilmente la tecnología avanzada”[27]·en su empeño por participar del mundo económico globalizador, que acepte que el mundo está inter conectado.

 

No es por demás recalcar que el papel de los aparatos ideológicos del estado planteado por Althusser, sobre todo aplicado a la acción formadora que cumple la escuela y en muchos sentidos la iglesia, se puede convertir en una alternativa emancipadora para las BPS. El concepto de ideología que es “el flujo vital social” (Atehortúa ,2008) de todo ciudadano, permitirá la participación libre de todos en la globalización económica, si desde la escuela se le conduce al individuo a participar de manera democrática en la deliberación del diario vivir comunitario.  Por último,  la aplicación de los mass-media y su papel de masificador de la información que irrumpe en la intimidad de las familias, del ser mismo, es un elemento que desde la educabilidad  del individuo permite el analfabetismo mental y el social, anegando todo sentido crítico.

 

El caminar  de las comunidades, que hacen parte de la BPS, debe estar enmarcado en unas políticas sociales, económicas y culturales congruentes con la educación que se imparte. En anteriores párrafos se había planteado como Freire con su  pedagogía del oprimido pretendía llevar una “educación como práctica de la libertad… para que el oprimido tenga condiciones  de descubrirse y conquistarse reflexivamente”[28].

 

Por su lado la teoría de Foucault es bien interesante si se considera que la búsqueda de la BPS por un espacio en el mercado económico mundial es una lucha de poderes. Esta relación de fuerzas no es más que “una situación estratégica en una sociedad determinada”.[29] La educación que se imparte a las comunidades de bajos recursos es una educación donde el poder siempre es cedido por estos hacia aquellos que comparten la cúspide piramidal. Y con Foucault se rompe este paradigma.

Es más, la acción comunicativa propuesta por Habermas permite entender mas este aspecto. En su teoría de la acción comunicativa, el signo lingüístico tiene una gran solidez en su tratado de teoría crítica de la modernidad. En la pirámide social, la base por medio de sus ritos, sus expresiones y su cultura interna manifiesta sus carencias, sus temores sus limitantes. De igual manera la clase social de la cúspide piramidal posee una ritualidad diferente que enmarca todo su poder. Estos metalenguajes, estas expresiones, son las que la escuela en su proceso formativo  debe redimensionar.  La educación no debe ser diferente de los tres niveles de la pirámide. Por el contrario debe ser un ente unificador de la humanidad del hombre.

 

Marx, en su oportunidad, deja unos criterios de análisis que se deben tener en cuenta. La lucha de clases ha sido un elemento de profundo sentido pedagógico. La escuela debe permitirla perpetuación del poder reinante, pero debe abrir el espacio para que la critica a ese modelo socio-económico y político sea cuestionado y redimensionado. La búsqueda de la igualdad y la equidad es la lucha por la recuperación de los derechos usurpados por unos y cedidos por otros. En este devenir dialéctico es que el hombre se enfrenta a si mismo y se reencuentra para  acceder a un estado superior de pensamiento. La masa de la base piramidal debe cuestionarse en su hacer, en su vivir y buscar la reivindicación de su estatus.

 

El nuevo paradigma pedagógico que pretende liberar la educación social permite  en este sentido  la consideración de la búsqueda del conocimiento, a su descubrimiento. Este hecho es muy  importante toda vez que en la BPS se debe estar,  de manera constante, “en la búsqueda de nuevas formas producción, de crear nuevos insumo”[30]. Con un aprendizaje significativo, se  orienta al individuo para que su mentalidad cambie y pueda “atender al mercado con las tecnologías más avanzadas combinadas de manera creativo con la infraestructura existen y en evolución”[31]. Producir para espacios hostiles, difíciles, producir en una relación producto, precio y servicio en pleno equilibrio. En este sentido no se puede desconocer que el aprendizaje significativo posibilita la liberación del oprimido de la base piramidal.

 

Por su lado Marzano con sus 5 dimensiones del aprendizaje abre desde el sistema educativo alternativas de emancipación social. Con la primera dimensión dentro del contexto de la  BOP propuesta por Prahalad, se  cuestiona la actitud que se tiene al aprender. La cultura ha negado a las BPS una posibilidad de aprendizaje de alto nivel, hay una actitud de baja estima que se debe superar. La segunda dimensión es el elemento vital del proceso aprendizaje y tiene que ver con la capacidad de integración de los conocimientos adquiridos. Hace falta que se tenga significado al aprender para poder aprehender. En la tercera se podría considerar que el conocimiento debe ser refinado, proyectarse y con cátedras como emprendimiento y competencias laborales se podría llegar a una instancia de educación superior. Y en la cuarta también se determina que ese conocimiento debe usarse de manera significativa. Por último todo esto debe apuntar a crear “hábitos mentales productivos”[32] que es precisamente lo que requiere la BPS y que se denota en la quinta dimensión.

 

Es muy interesante entender que la aparición de  la construcción de los mapas conceptuales (Novack, 1988) ha permitido que el sistema educativo se torne activo, proactivo a una serie de actividades asertivas para el trabajo colaborativo. Es parte integral del aprender a aprender. Dentro de las tendencias económicas de la BPS es muy importante que las nuevas empresas estén regidas  por pequeños grupos líderes autónomos, pensantes que entiendan que “las innovaciones en los procesos son tan cruciales como las innovaciones de productos”[33] De esta manera la propuesta metodológica del siglo XXI, la educación critico social, es un elemento vital de cambio paradigmático, de una educación contextualizada.

 

Todo esto es vital para llegar al punto central de esta tesis. La educación de hoy si desea emancipar a las comunidades de la BPS, debe “educarse en lo superior y para lo superior” (Borrero, 2005) Ello implica que el pensamiento de alto nivel debe ocupar un espacio vital en la construcción de los nuevos modelos pedagógicos. En este sentido el Modelo Pedagógico crítico social es una dinámica especial  que potencia el pensamiento de alto nivel, creativo, asertivo, como lo han planteado Stevenson y Onosko.

 

Si se quiere que la comunidad de la BPS sea una comunidad que pretenda romper el paradigma de ser el tercer mundo, el mundo del subdesarrollo, debemos enfocar un modelo pedagógico contextualizado. Por la identidad idiosincrática de los países latinoamericanos, se podría proponer este modelo critico social donde el estudiante sea actor principal, ya que permite un aprendizaje autónomo en el sentido de que “el hecho de tomar iniciativa en el aprendizaje está más acorde con los procesos naturales de desarrollo psicológico”[34]… todo ello mediatizado con el proceso de trabajo colaborativo,(Lancaster) “caracterizado por la igualdad que debe tener cada individuo en el proceso y la mutualidad entendida como la conexión profundidad y bi direccionalidad que alcance la experiencia”( Díaz Barriga 2002)

 

Cuando el individuo que se educa aprende a desaprender tendremos una comunidad que está en el camino de la autonomía. “Aprender a desaprender supone deponer las armas del entendimiento seguro” [35] Una comunidad que se atreve a buscar en lo desconocido, una que ha “preferido hablar de cosas imposibles, porque de lo posible se sabe demasiado” (Rodríguez, Silvio.2006) es una comunidad que entrará en la línea del desarrollo mental, espiritual y social.

 

Cuando tenemos una comunidad cuyos estudiantes aprenden a pensar estamos enfrente de  un proceso de racionalidad y no de la razón. Permitir la generación de pensamiento “involucra el reto de construir comprensión en la complejidad del mundo”[36], porque el aprender a aprender es el mecanismo que en el actual siglo va a permitir la liberación del oprimido, la del excluido de los privilegios de la pirámide social y eso es educar.

 

Y todo ello se posibilita y potencia mediante el  aprender haciendo. Desde J Dewey  que trabajó en la escuela de W. Parker hasta los postulados del Método de proyectos (Kilpatrick,)  Se requiere que los estudiantes sean los empresarios a partir de las nociones de emprendimiento y de competencias laborales que en la facultad de la cátedra educativa se imparte. Ya el conocimiento no puede ser lineal, este tiene que ser comprobable, demostrable.”Que la educación no es un asunto de narrar y escuchar sino un proceso activo de construcción”[37] Desde la escuela preparatoria el estudiante debe incursionar en el mundo de la empresa, creando para ello mundos virtuales y aplicando las TICs. El internet le permitirá la apertura de la gama de negocios, de publicidad.

 

Estas propuestas en la actualidad son de difícil implementación debido a que el sistema económico ha impuesto una dinámica de aceleración impactante. No  hay tiempo para nada, la velocidad con la que se produce hoy en día es un indicio claro de la dominación que tiene el sistema capitalista, donde el hombre ha perdido su propia humanidad. Se requiere que la pedagogía se ocupe de su papel protagónico dentro del contexto social. Se requiere ensayar “nuevos modelos curriculares que permitan viabilizar los nuevos valores”[38]

 

Los planes de estudio deben concebirse como procesos abiertos al desarrollo de la personalidad de los alumnos[39]. La educción debe ser contextualizada, debe obedecer a la realidad y a la necesidad del entorno. Como se está educando en toda América latina y en países del tercer mundo que son los que conforman la gran base piramidal, no se podrá liberar la mente creativa. Se debe regular un proceso significativo, motivante para el ciudadano que tiene hambre, que sufre la injusticia, que ve todos los días que los derechos son de otros y para otros.

 

Para salir adelante, el ciudadano tercermundista debe pensar en lo que no existe, en lo impensado, debe convivir con los dinámicos, con los creativos, debe a diario, practicar, intentar algo nuevo, algo que le permita un cambio tanto desde lo interno como desde lo meramente mercantil y económico. La escuela por ende debe en compañía de todos los maestros del mundo, buscar nuevas formas de enseñanza, buscar nuevas alternativas de desarrollo del individuo. Debe velar por una educación que desarrolle la inteligencia tanto mental como emocional. Se debiera practicar a diario la estrategia de los seis sombreros de De bono.

 

Desafortunadamente no es así, la educación tercermundista es rígida, es bancaria, es limitante, entonces queda preguntarse ¡Educar para qué? O incluso para quién?. Educar para no trascender no es educar, es entrenar. El reto está puesto, falta asumirlo. Se buscan docentes que rompan paradigmas, se buscan estudiantes que se salgan de lo cotidiano y busquen nuevas formas de aprender, se buscan comunidades que no permitan que otros les dé, o les quite, se busca una aldea global donde todo sea para todos, en una máxima mosqueteriana.



[1] BOLIVAR, Antonio. Los nuevos paradigmas del siglo XXI

[2] FREIRE, Paulo. Educación del oprimido

[3] PRAHALAD,C.K. La oportunidad de negocios en la base de la pirámide. Bogotà: Norma, 2005. Pág. iv

[4] Op. Cit. Pág. .xvi

[5] Ibid pág.39

[6] ATEHORTUA, León. Modelo crítico social.  Conferencia en la  I.E.  Centenario Ignaciano. 2005

[7] PRAHALAD, C.K. Óp. cit. pág. 25

[8] Ibídem,.  Pág32

[9]  Ibídem,. Pág. 51

[10] Son instituciones educativos de alto nivel, muy propia de las clases plutócratas y oligárquicas, donde hay un gran campus educativo , una gran infraestructura,  excelente material didáctico, docentes bien pagos y de alto nivel académico y cuyos costos no son alcanzables por las BPS

[11] PRAHALAD, C.K. Óp. Cit. pág. 39

[12] PRAHALAD, C.K. O. Cit.  pág. 40

[13] CAPRA, Fritjof. Las conexiones ocultas.  Barcelona: anagrama, 2003.

[14] PRAHALAD, C.K. Óp. cit. pág. 68

[15] PRAHALAD, C.K. Óp. Cit. pág. 72

[16] Grupos alzados en armas de manera ilegal. Fuerzas Armadas y Revolucionarias de Colombia, Ejército de Liberación Nacional, Autodefensas de Colombia

[17] PRAHALAD, C.K. Op.cit. pág. 30

[18] Ibíd. pág. 39

[19] Expresión que indica que es algo fácil, sin esfuerzo.

[20] PRAHALAD, C.K. Op. cit. 39

[21] Ibídem.  Pág. 27

[22] La frase es “cómo entregar es tan importante como qué entregar  Prahalad. C.K. Op. Cit. pág. 58

[23] Prahalad. C.K. Pág xvi

[24] RIOS QUISPE, Mario.  Giroux y la pedagogía de los tiempos nuevos. https://educienciasmariosq.blogspot.com/2008/06/giroux-y-la-pedagogia-radical.html

[25] Ibidem.

[26] https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Espace_social_de_Bourdieu-es.svg

[27] PRHALAD,C.K.  OP. CIT. PÀG. 24

[28] FREIRE, Paulo. Pedagogía del oprimido. Buenos Aires: Siglo XXI, 1972 pág. 4

[29] https://es.wikipedia.org/wiki/Michel_Foucault

[30] PRAHALAD. C.K. Óp. Cit. Pág. 35

[31] PRAHALAD , C.K. Op. Cit. Pág., 47

[32] https://www.monografias.com/trabajos61/desarrollo-intelectual/desarrollo-intelectual2.shtml

[33]  PRAHALAD, C.K. Óp. cit. pág. 40

[35] DIAZ ROMERO, Ubaldina De aprender a desaprender o cuando la filosofía se hace poiesis. Revista

              iberoamericana de educación

[36] Ibídem.

[37] DEWEY, Jhon. Citado en SCHMIDT,Sandra. El aprender haciendo. https://www.inacap.cl/data/2006/EnewsDocentes/octubre/SabiaUsted01_3.htm

[38] MENDEZ, Evaristo. Crisis del paradigma organizativo gerencia de la educación en Venezuela. 1995

[39] SANCHEZ, David. Nuevos paradigmas en la gerencia educativa en el siglo XXI

 

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